Me asaltaron

Amo la Ciudad de México a pesar de sus problemas de tráfico y contaminación, pero recientemente me tocó ver una de sus peores caras.

Hace un par de noches, caminando del gimnasio a mi automóvil en compañía de mi novio, se acercaron dos sujetos a amenazarnos con un revólver, nos apuntaron a la cara con el fin de quitarnos celulares y carteras. Se llevaron mi bolsa completa con tres celulares, dinero en efectivo y todas mis tarjetas, débito y crédito.

Esto sucedió en una de esas colonias “bonitas” de la Ciudad de México a eso de las 8:45 PM, había gente cenando a unos cuantos metros de donde nos asaltaron.

Mi novio corrió pidiendo ayuda, a unos cuantos pasos estaba el guardia que cuida el edificio de una empresa muy reconocida. En vez de llamar a la policia, cerró con candado la reja y nos dijo que “más adelante había una caseta de policía”. Corrimos, tocamos y estaba vacía. Más adelante, pedimos ayuda en un restaurante y todos nos veían con miedo. Unos extranjeros empezaron a marcar al 911, pero no contestaban.

¿Qué hemos hecho como sociedad como para no brindar ayuda a alguien que pide, que te ruega, por favor, que llames a la policía? conocíamos a los meseros, vamos a cenar ahi constantemente después del gimnasio y aún así fueron los primeros en negarnos la ayuda.

Tuvimos que buscar a pie una patrulla y unos minutos después de rondar toda la colonia, agarraron a unos sospechosos, los interrogaron y esposados se los llevaron detenidos al ministerio público.

Se siente terrible el hecho de que te apunten a la cara con una pistola y nadie después esté dispuesto a ayudarte. Se siente mal esa falta de humanidad.

El daño ha ido más allá de lo material: tiempo perdido.

El proceso del ministerio público fue algo lento y tedioso, ya nos lo imaginábamos así de frustrante, pero además, los bancos no se han quedado atrás.

Yo: buenas noches, me acaban de asaltar, necesito bloquear todas mis tarjetas.
Operadora: Ok, para poder continuar con el bloqueo es necesario que acepte el cargo por reposición de plástico.
Yo: me acaban de asaltar ¿no las puedes bloquear y luego hacemos la reposición?
Operadora: no, la tengo que pasar a otra área si quiere hacer eso.
Yo: ¿de verdad? Ok, envíame al otra área
Operadora: de acuerdo.

Operador: buenas noches, ¿en que puedo servirle?
Yo: me acaban de asaltar y me dijeron que si no quiero el plástico de reposición tengo que hacer el trámite contigo. Necesito bloquear todo porque me quitaron mi cartera completa y mis celulares.
Operador: claro que si, solo déjeme hacerle unas preguntas por procedimiento de seguridad
Yo: claro
Operador: ¿Cuál es el número de su plástico que desea cancelar? ¿de que tarjeta, que día y de cuánto fue el último movimiento que realizó?
Yo: …

Desafortunadamente terminé pagando más de 2 mil pesos de reposiciones de plásticos en diferentes partes. En la que cartera que me robaron venían tarjetas de débito que tenía desde la prepa (imagínense adivinar el último movimiento de eso), es por eso que fueron tantas reposiciones…sin embargo, para una persona que acaba de ser asaltada es un golpe terrible. Me parece una experiencia terrible que no le deseo a nadie. Una desgracia de burocracia de los bancos, que resalta la frialdad que cualquier cuentahabiente ha experimentado alguna vez.

Santander fue el único que me ayudó a bloquear sin titubear y muy probablemente con toda seguridad regresaré y me mantendré con ellos. Los otros ya me han fallado varias veces.

Sin embargo, en todo este proceso, me he encontrado con muy poca gente dispuesta a ayudar. Ya no hablo nomás de los bancos, si no, hasta las personas de los módulos de licencias y otros trámites.

“¿Tienes un problema grave? ¡uy! déjame te paso con alguien más.”

Es una lástima.

Una historia más de las miles que suceden todos los días en la Ciudad de México.

¿A que viene esto en este blog?

En primera, un poco de desahogo.

Segundo, si vemos esto desde la perspectiva humana, hay que tener un poco de sensibilidad y sentido común: por favor, ayuda a quien lo necesite.

Perspectiva laboral: si tienes un cliente con una situación grave, se sensible y demuestra tu interés en ayudar. Un cliente te puede perdonar un error o una falla en tu proceso, pero no como lo hagas sentir. Ponte en el lugar del cliente y parte de ahí.

Tercero: afortunadamente estoy bien y estoy retomando todos mis proyectos con normalidad. Salvo este trago amargo, me ha ido muy bien este año y la demanda por mi trabajo sigue creciendo.

Así que…a continuar.

Gracias por leer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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